EN EL DIA DE REYES, AMAR A UN NIÑO. Por Carlos Garcés.



EN EL DIA DE REYES, AMAR A UN NIÑO. Por Carlos Garcés.

He sido un niño muy feliz.

Y lo fui, en buena medida, gracias a la noche de Reyes y al día de Reyes.

A esa ilusión intacta, a esa certeza infantil de que alguien bueno, lejano y misterioso se había acordado de mí.

Quizá por eso escribo hoy este texto:

Hoy es Día de Reyes.

El día en que el mundo, por unas horas, se mide desde la altura de un niño.

Zapatos, pan duro y agua para los camellos junto al balcón o en la puerta.

Miradas que se acuestan tarde.

La ilusión intacta de creer que alguien lejano, misterioso y bueno se ha acordado de uno.

Los niños no esperan ideologías.

Esperan gestos.

Esperan que el mundo, al menos una vez al año, sea justo.

Por eso el Día de Reyes no es una tradición menor. Es un acto de resistencia y rebeldía moral. El último refugio de una infancia que todavía cree que dar es más importante que imponer.

En octubre de 1982, en la Casa Blanca, ocurrió algo que hoy resulta casi inconcebible. En el centro mismo del poder político, Frank Sinatra y Nancy Reagan cantaron juntos una canción titulada “To Love a Child”, Amar a un niño.

No fue un espectáculo.

No fue propaganda.

Fue un gesto.

La Casa Blanca, símbolo del poder, se convirtió por unos minutos en una casa en el sentido más literal: un lugar donde se recuerda que un país no se mide por su fuerza, sino por cómo protege a sus niños.

“To Love a Child” no habla de sentimentalismo. Habla de responsabilidad. De cuidado. De límites. De no romper aquello que aún no sabe defenderse. Amar a un niño no es darle todo. Es no robarle la ilusión.

Sinatra no cantaba allí como mito, sino como adulto consciente. Y Nancy Reagan no estaba allí como figura decorativa, sino como mujer comprometida con causas sociales y, especialmente, con la infancia. Dos adultos recordando, desde el lugar más poderoso del mundo, que hay algo por encima del poder: la inocencia.

Eso es lo que hace grande ese vídeo.

Y eso es lo que lo hace profundamente actual.

Porque hoy, demasiadas veces, los niños son utilizados, adoctrinados, expuestos, instrumentalizados. Se les roba la magia en nombre de causas que no entienden y conflictos que no les pertenecen. Y un niño sin ilusión es una derrota colectiva.

El Día de Reyes nos obliga a detenernos. A fingir que creemos… para que ellos puedan creer de verdad. A recordar que proteger la infancia es una obligación moral, no una opción.

Por eso este vídeo importa.

Por eso emociona cuarenta años después.

Porque habla a los niños… y, sobre todo, interpela a los adultos.

Escribo estas líneas en la Noche de Reyes.

Dentro de unas horas, cuando un niño abra un regalo, no estará recibiendo un objeto, sino un gesto. La confirmación de algo mucho más importante, que el mundo, al menos por un día, sigue siendo un lugar digno de ser vivido.

Y eso, exactamente eso, es lo que significa amar a un niño.

Carlos Garcés.
6 de enero de 2026.











DOMINIO EUROPEO DE FRANK SINATRA.

Comentarios