PANDORA, CELOS Y LA COSTA BRAVA: EL VERANO EN QUE SINATRA RUGIÓ EN TOSSA DE MAR. Por Carlos Garcés.
Para quienes me conocen bien, no es ningún secreto: me considero un Sinatrista puro, un forofo incondicional de Francis-Albert Sinatra, de su música eterna y de su indomable leyenda. Precisamente por esa profunda admiración, Tossa de Mar se ha convertido en uno de mis rincones favoritos del mundo. Voy allí muy frecuentemente, perdiéndome entre sus calles y su costa, con el único propósito de recordar aquellos días míticos y revivir la energía del paso de "La Voz" por nuestra tierra. Este artículo nace de esa doble devoción: mi amor por Tossa y mi eterna fascinación por Frank. Espero que lo disfrutéis.
A principios de la década de los cincuenta, Tossa de Mar era un secreto a voces de la Costa Brava. Un bellísimo refugio de pescadores, luz mediterránea y murallas medievales que descansaba ajeno al bullicio del mundo. Sin embargo, en la primavera de 1950, la calma de este rincón catalán saltó por los aires. El motivo no fue un temporal, sino el desembarco de la aristocracia de Hollywood y, tras ellos, un torbellino impulsado por los celos, el alcohol y la pasión más descarnada: Francis-Albert Sinatra.
El imán de la diva de Hollywood:
Todo comenzó cuando la productora MGM eligió Tossa de Mar como escenario principal para el rodaje de Pandora y el holandés errante. Al frente del reparto estaba Ava Gardner, una actriz en el apogeo de su magnetismo físico y cinematográfico; una mujer de una belleza tan salvaje y magnética que, solo unos años más tarde (a raíz de la película La condesa descalza en 1954), sería bautizada mundialmente con el célebre apodo de "el animal más bello del mundo".
Ava llegó a una España de posguerra gris y austera en la primavera de 1950, pero Tossa la encandiló de inmediato. Le fascinó el paisaje, la libertad lejos del control de los estudios de Los Ángeles, el porrón de vino y el flirteo español. Y fue precisamente ese flirteo el que encendió las alarmas al otro lado del Atlántico.
El coprotagonista de la película, junto a James Masón, era Mario Cabré, un apuesto torero, actor y poeta catalán. La química entre Ava y el diestro traspasó la pantalla a la velocidad del rayo. Pronto, los mentideros de la prensa del corazón en Nueva York y Hollywood empezaron a publicar crónicas incendiarias sobre el idilio entre la diva norteamericana y el torero español.
El desembarco de "La Voz":
En Nueva York, un hombre leía aquellos periódicos con los puños cerrados y el orgullo herido. Frank Sinatra no estaba en su mejor momento: su carrera musical sufría un bache, su voz arrastraba problemas por unos nódulos en las cuerdas vocales y su matrimonio con Nancy Barbato se desintegraba mientras vivía un romance público y de idas y venidas con Ava.
Loco de celos y dispuesto a marcar territorio, Sinatra metió en su maleta un collar de esmeraldas de Van Cleef & Arpels (valorado en una fortuna de la época) y un billete de avión. En mayo de 1950, aterrizaba en España.
Imaginemos la escena: un pueblo marinero acostumbrado al silencio de las redes y las barcas, sacudido de repente por la llegada de un Frank Sinatra de ojos azules impecables, sombrero de ala y andares de gánster de la canción. El choque cultural fue absoluto.
El cuartel general: En una Tossa de Mar que aún carecía de grandes hoteles de lujo, Frank y Ava convirtieron la mítica Casa Steyer en su refugio principal, mientras que locales históricos como el Hotel Tonet o el Hotel Diana se transformaron en testigos mudos de los encuentros, las miradas y una de las reconciliaciones más ruidosas de la crónica social.
Juergas, whisky y un torero en retirada
Los días de Sinatra en la Costa Brava se resumieron en una tensa tregua. Frank no se separaba de Ava en el set de rodaje, vigilando cada movimiento. Cuenta la leyenda que Mario Cabré, haciendo gala de una elegante torería y sabiendo que Sinatra jugaba en otra liga de poder, decidió dar un paso atrás discretamente para evitar un conflicto mayor.
Pero las noches en Tossa eran otra cosa. En locales y masías de la zona, Sinatra intentaba ahogar sus inseguridades en ríos de su inseparable whisky Jack Daniel's. Fueron noches de timbas de cartas que duraban hasta el amanecer, humo de cigarrillos Chesterfield y juergas flamencas improvisadas donde "La Voz" escuchaba atónito el quejío español, un arte tan visceral como el suyo propio. Frank cantaba para Ava a media voz, compitiendo con la guitarra española, intentando reconquistar el corazón de una mujer que amaba la libertad por encima de todas las cosas.
Cuando el verano acabó; el regreso a la calma:
El torbellino de Sinatra en Tossa duró apenas unas semanas. Tras conseguir su objetivo de recuperar el favor de Ava, el cantante regresó a Estados Unidos en un vuelo que anticipaba lo que vendría después: la pareja terminaría casándose al año siguiente, en 1951. Sin embargo, el rodaje de la película continuó su curso bajo el sol de la Costa Brava durante los meses siguientes.
Fue al final de ese verano de 1950 cuando la verdadera transformación de Tossa se hizo evidente. Cuando las cámaras finalmente se apagaron, los focos se desmontaron y el último coche del equipo de Hollywood desapareció por las carreteras de curvas, el pueblo experimentó un silencio insólito. Las barcas regresaron a la arena sin el murmullo de los curiosos y los pescadores volvieron a sus redes, pero el lugar ya nunca volvería a ser el mismo.
Aquel rodaje y el escándalo internacional de "La Voz" habían colocado a Tossa de Mar de manera irreversible en el mapa del turismo y la bohemia mundial. Al finalizar la grabación, el mito ya había nacido.
Hoy, si paseas por el recinto amurallado de la Vila Vella, una estatua de bronce de Ava Gardner sigue mirando eternamente al mar. Pero los viejos del lugar saben que, cuando acaba el verano y el frío de la tramontana vacía las playas, todavía parece escucharse en el viento el eco lejano de un piano, el tintineo de unos hielos y la voz rota de Frankie reclamando lo que creía suyo en el rincón más ardiente de la Costa Brava.
Carlos Garcés.
23 de mayo de 2026.
DOMINIO EUROPEO DE FRANK SINATRA.
www.franksinatra.eu



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