. Trump y Sinatra.LA NOCHE EN QUE FRANK SINATRA MANDÓ A LA MIERDA A DONALD TRUMP. Por Carlos Garcés.
I. El preludio: La lealtad en el Rat Pack
A Frank Sinatra (Ol' Blue Eyes) la historia popular lo recuerda por su inigualable voz y su magnetismo escénico, pero tras el mito existía un hombre con un profundo sentido de la lealtad y una constante labor filantrópica en defensa de los Derechos Civiles. Para Sinatra, Sammy Davis Jr. no era simplemente un compañero del célebre Rat Pack; era un hermano.
A principios de 1990, Sammy Davis Jr. atravesaba el tramo más desgarrador de su vida, luchando contra un cáncer de garganta terminal. A pesar de su delicado estado de salud, el legendario showman necesitaba seguir trabajando para cubrir sus abrumadores gastos médicos y garantizar el sustento de su familia. Fue entonces cuando Sinatra organizó una serie de actuaciones conjuntas para asegurar que su amigo recibiera la retribución económica que tanto necesitaba.
II. El Taj Mahal y las "artes de negociación" de Donald Trump
El escenario pactado para esta serie de 12 conciertos era el majestuoso casino Trump Taj Mahal de Atlantic City, cuya apertura estaba prevista para 1990. El acuerdo original se había cerrado con el ejecutivo del casino Mark Grossinger Etess. Sin embargo, tras la trágica muerte de Etess en un accidente de helicóptero, el propio Donald Trump tomó personalmente las riendas de la negociación.
Según relata Eliot Weisman —mánager de Sinatra durante más de dos décadas— en su libro de memorias The Way It Was: My Life with Frank Sinatra, Trump decidió aplicar sus agresivas tácticas de recorte de costes. En la reunión, Trump tildó de «demasiado alta» la tarifa acordada para Sinatra y, sin el menor atisbo de empatía, exigió eliminar del cartel a los teloneros: el dúo vocal Steve & Eydie y, lo más sangrante, al propio Sammy Davis Jr.
Cuando Weisman intentó defender la presencia de los artistas, Trump llegó a preguntar con desdén: «¿Y quiénes son Steve y Eydie?». La falta de sensibilidad del magnate hacia un Sammy Davis Jr. moribundo indignó tanto a Weisman que este estuvo a punto de estrangular a Trump agarrándolo de la corbata en su propio despacho, teniendo que ser frenado por su propio hijo.
III. La respuesta de Sinatra: «Que se vaya a la mierda»
Tras la tensa reunión, Eliot Weisman llamó de inmediato a Frank Sinatra para informarle de las exigencias y del desprecio de Trump hacia Sammy. La reacción de Sinatra fue fulminante y sin matices. Le dio a su mánager únicamente dos opciones:
«O vuelves a su despacho y le dices de mi parte que se vaya a la mierda, o me das su número de teléfono y se lo digo yo mismo».
Weisman regresó al despacho del magnate y transmitió el mensaje al pie de la letra: «Sinatra dice que te vayas a la mierda».
Sinatra canceló de inmediato todos los compromisos con el casino de Trump y trasladó sus actuaciones al famoso The Sands de Las Vegas, demostrando que su lealtad hacia Sammy Davis Jr. estaba por encima de cualquier suma millonaria.
IV. Un reflejo de clase y calidad humana
Pocos meses después de aquel incidente, en mayo de 1990, Sammy Davis Jr. fallecía a los 64 años. Los vídeos del emotivo homenaje en el que la profesión se despidió de él reflejan la grandeza de un artista que lo dio todo sobre los escenarios hasta el último aliento.
La actitud exhibida por Donald Trump en 1990 no fue un hecho aislado, sino la antesala de la falta de humanidad y el estilo barriobajero que caracterizaría su trayectoria pública y su paso por la presidencia de los EE. UU. (2017-2021) —al servicio de los intereses globalistas de la criminal y genocida AGENDA 2030— y que demuestra en la actualidad en su segundo mandato. Frente al oportunismo mercantilista, la figura de Frank Sinatra emerge no solo como la de un genio de la música, sino como la de un hombre de principios que jamás dejó tirado a un amigo.
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RECORDANDO A SAMMY DAVIS JR. Por Carlos Garcés.
https://senatorcarlos.blogspot.com/2026/04/recordando-sammy-davis-jr-por-carlos.html
9 de agosto de 2026.


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